Hacía tiempo que no me sentía tan
sacudida por las circunstancias como últimamente. No sólo cerré una etapa de mi
vida con la entrega de mi tesis, sino que tuve que tuve que despedir a una
querida amiga y a dos ídolos. En el medio, la luz brilló hace dos fines de
semana en medio de los bosques de Palermo, entre el aroma a sexo, dinero y
fauna, con el recital de Peter Pank & Los Chicos Perdidos.
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En el camarín a punto de salir a tocar |
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En vivo en los bosques de Palermo |
Entre el público nos encontramos con
varios amigos, como Leila y Sebastián, Alejandro, Anita, tantas caras conocidas
y tantas otras desconocidas: una señora con un bebé, un grupo de abuelas
amigas, alumnos de Peter, metaleros, punks, ambiguos y casi-travestis. Un
público de lo más variado y alegre.
El recital abrió con “Usado y
rasgado”, a continuación les dejo un link de un video filmado por Anita
Lipakova:
Mis momentos favoritos fueron “Vos, tu novio y yo”, en versión “Smalltown Boy” (¡saben cómo me gusta esa canción!), “Quiero ser una chica” y “No soy tu novio”. Si bien el espacio era limitado, los chicos lograron aprovechar el escenario muy bien, especialmente Aramí con su guitarra. El clima nos acompañó amablemente y a medida que el sol se hacía más presente y la temperatura se elevaba, Fok se fue quedando poco a poco sin ropa, ante el suspiro de todos. Cuando terminó el concierto nos reunimos con la banda y los felicitamos por semejante espectáculo. Peter se tomó un buen rato para saludar a los fans y tomarse fotos, mientras Andrea y yo empezamos a planear la partida. Ninguna de las dos había estado en esos pagos hacía mucho tiempo y nos pegó la nostalgia, así que decidimos volver a tomar una siesta de belleza y regresar más tarde a hacer un double-feature. Pero eso es otra historia.
Como todos sabemos, no hay luz sin
oscuridad y no hay día sin noche. En la última semana me vi sumida en la
melancolía por la pérdida de tres seres muy queridos para mí y que representan
tres momentos bisagra de mi vida. En primer lugar, si no fuera por Gustavo
Cerati nunca hubiera llegado a The Cure, al new wave y a toda esa fantástica
movida que me conectó con mis más grandes amigos. Como dice alguien por ahí: “Music makes
the people come together”. En Segundo lugar, nadie forjó tan mordazmente
mi sensibilidad y crueldad travesti como Joan Rivers. Por último, tuve que
despedirme de una amiga cercana, una estrella guía, mi adorada Hija de Perra. Siempre te extrañaré
y recordaré con mucho cariño. Nadie me enseñó a delinearme las cejas tan bien
como ella. Prometo continuar tu legado, amiga. Siempre te amaremos, Perra.
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